Así pues, es necesario realizar un verdadero mapa de ordenación del territorio, en el que se incluyan también razones sociales en la valoración que se realiza de la prestación de determinados servicios.
Cuando se realizan las directrices generales de ordenación del territorio, por técnicos expertos en la materia, finalmente se introducen valores eminentemente políticos. Y claro las alegaciones pertinentes se admiten en función del color político o su interés.
Pongamos un ejemplo:
En Aragón hay 6 rangos de ciudades – pueblo de cara a su asistencia:
- Zaragoza - Huesca y Teruel (como capitales de provincia) - Ciudades de rango supracomarcal: Calatayud, Barbastro, Alcañiz, Tarazona, Ejea, Jaca, Fraga y.... ¡Calamocha! - Ciudades de rango comarcal: cabeceras de comarca - Pueblos de rango subcomarcal - Resto de municipios
Naturalmente, para realizar esta clasificación no sólo se atienden criterios de tamaño – población sino también de función vertebradora del territorio.
A cada núcleo las administraciones les disponen servicios en función de su rango – centralidad. Por ejemplo, las ciudades de rango supracomarcal deberán aspirar en un futuro a contar con un hospital, un centro importante de la administración, etc....
Pero claro, eso conlleva también a la concentración de servicios, y por consiguiente, a la concentración de población.
El error ha sido no corregir los déficits evaluatorios de los municipios con dispersión asistencial.
Pongo dos ejemplos: Barbastro es de rango supracomarcal, mientras que Monzón, a 14 kms. y de más población (este año ha superado a la primera), tan sólo es cabecera comarcal. No sería normal instalar otro hospital en Monzón, pero tampoco sería lógico que todos los servicios de una cabecera supracomarcal se los llevara el primero, y más teniendo en cuenta que también a pocos kilómetros está Binéfar.
El otro ejemplo lo tenemos bien cerca: se ha clasificado a Calamocha como cabecera supracomarcal, siendo que no da ninguna de las medidas necesarias para tal fin, y teniendo en cuenta que su espacio vertebrador ha de desarrollarse a lo largo de todo el Jiloca, curiosamente coincidiendo con la antigua Comunidad de Daroca (somos la única comunidad histórica que no tiene su nombre en la comarca, Comunidad de Calatayud, Comunidad de Albarracín, Comunidad de Teruel, y nosostros ¿Campo? de Daroca), cuenta con dos cabeceras comarcales: Daroca y Monreal. Bueno, pues Daroca siendo cabecera comarcal aún se puede resguardar algo de los servicios a otorgar, y se deriva la supracomarcalidad hacia Calatayud. Monreal de esta manera pierde servicios por concentración en la cabecera.
A todo esto se dirá que se puede alegar cuando se exponen las directrices generales. Pues bien, da igual, el comportamiento de los técnicos y políticos en las alegaciones funciona también por cuestión de pactos, y si no es algo que clame al cielo no te hacen ni caso.
Y todo esto viene a cuento de los servicios que debe contar un ciudadano cuando decide instalarse en los núcleos rurales y cabeceras de comarca, que no son zona periurbana y que son capaces de atraer población.
Otro día reflexionaremos más sobre este asunto. |